jueves, 26 de enero de 2017

La tía Tula (Miguel de Unamuno)

FICHA TÉCNICA

Autor/Autora: Miguel de Unamuno

Editorial: Alianza Editorial

Sinopsis: Publicada en 1921, en un periodo de intensa actividad creativa, “La tía Tula” debe su riqueza e intensidad –como observa José-Carlos Mainer en el prólogo a esta edición– a las contradicciones o a la superposición de los materiales que le dieron origen. A la historia de la mujer que renuncia a una vida propia para hacer el papel de madre de los hijos de una hermana muerta se añaden elementos recurrentes en la obra de Miguel de Unamuno (1864-1936), como la pelea por la fe religiosa, el dilema entre el mérito y el reconocimiento exterior o el histrionismo, la sinceridad de la vida moral y la conciencia del dolor. (http://www.casadellibro.com)

OPINIÓN PERSONAL

A pesar de que soy una lectora voraz (en algunos sitios me defino así) no he sido nunca una persona que haya tenido la ocasión de saborear demasiado los clásicos, sobre todo los españoles. De ahí que La tía Tula haya sido toda una sorpresa para mí. Y no lo digo en el mal sentido, porque me ha hecho pensar y analizar las costumbres de nuestro país en la década de 1920.

Cuando las únicas opciones que teníamos las mujeres entonces era casarnos o meternos a un convento, Tula decide tomar un comino diferente. No sólo no contra matrimonio ni acepta pretendiente alguno (hay que recordar que ha habido más de un hombre que se ha enamorado de ella) sino que tampoco se convierte en monja. Tula (diminutivo de Gertrudis, como la llama su cuñado Ramiro) decide dedicarse en cuerpo y alma a los hijos que dejó su hermana Rosa cuando murió.

A pesar de que la tía Tula parece haber encontrado su sitio en el mundo es una mujer contradictoria. Porque pese a su abnegación por los hijos de Rosa, una parte de ella busca la adulación, sentir las palmadas en la espalda de una sociedad machista en la que una mujer no puede tomar sus propias decisiones o mandar, cosa que la protagonista de esta historia hace muy bien. Manda a sus sobrinos, a su cuñado (una persona que parece poco más que una sombra) e incluso a las mujeres que están destinadas para la parte masculina de su familia.

Con un lenguaje sencillo aunque evocador, Miguel de Unamuno demuestra porque es uno de los escritores más reconocidos de nuestra historia. Su capacidad de hacer reflexionar con unas palabras poco floridas es una de sus grandes dotes. En cualquier caso, Tula no ha terminado de caerme bien y como se hace finalmente su voluntad, a pesar de que tenerlas todas consigo en algunas ocasiones ha hecho que esta interesante novela pierda enteros. Aunque hay que leerla como parte de nuestra cultura. No os arrepentiréis si lo hacéis.

Nota: 6,5 todo un clásico.


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